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Mi experiencia en Salud Laboral

Mié, 15/04/1998 - 12:19
UGT

Acción sindical

Mi empresa está en Molins de Rei, comarca del Baix Llobregat. Somos cuarenta y tres personas y nos dedicamos a la comercialización, montaje y reparación de baterías y cargadores de tracción para carretillas elevadoras, y baterías estacionarias para UPS, SAI, iluminado de emergencia, centrales telefónicas, etc.

La empresa se fundó en 1986. Hasta Febrero de 1995 no se celebraron elecciones sindicales. De las tres plazas de delegados de personal que nos correspondían, sólo pudimos cubrir dos, una con una delegada de CC.OO. (yo misma) y la otra con uno de UGT. Poco después, el delegado de UGT cayó enfermo y me quedé sola como delegada de personal.

Me apunté a un curso de formación. Empecé a intentar llevar a la práctica la ley.

El año 95 fue de iniciación, de toma de contacto podríamos decir. Yo ejercía como delegada de personal y de prevención (se acababa de publicar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales). Desde un primer momento, nunca hemos desligado la Salud Laboral de los temas sindicales propiamente dichos. Nuestra actividad ha ido avanzando a la par.

En Febrero del 96, me apunté a un curso de formación sindical. Esto fue decisivo. En este curso recibes gran cantidad de información, aprendes no sólo sobre derechos sino también cómo conseguirlos, cómo negociar, qué camino seguir para alcanzar las metas, etc. y uno de los temas que se trata es el de Salud Laboral. También me apunté a cursos específicos de Salud Laboral. En uno de ellos me dieron la «Guía del delegado y delegada de prevención» que a mi me ha resultado de gran utilidad y que recomiendo a todos los que no la conozcáis. A partir de ahí, tuve conocimiento directo de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y empecé a intentar llevarla a la práctica en la empresa.

El primer paso fue informar a los compañeros de la existencia de esta ley y del avance que representaba, tratando de convencerles de la importancia de trabajar en un ambiente saludable y sin riesgos.

El segundo paso fue transmitir verbalmente a la Dirección de la empresa nuestra inquietud porque dicha ley se llevara a la práctica. Desconocían su contenido y se mostraron escépticos, tal vez temerosos de lo que podría implicarles.

Aproveché siempre la ocasión. Solicitaba que se hiciera la «evaluación de riesgos».

Durante los meses siguientes tuvimos algunos incidentes (afortunadamente no llegaron a ser accidentes) y aproveché siempre la ocasión para recordar a la Dirección la necesidad de hacer una «evaluación de riesgos». También fui recopilando información de la normativa existente con respecto a los riesgos presentes en la empresa, transmitiéndola a los compañeros directamente afectados y buscando su implicación.

En noviembre de ese año, tuvimos un accidente leve pero que podría haber tenido consecuencias desastrosas. En esa ocasión, me dirigí a la Dirección no sólo verbalmente sino que hice un escrito distribuyendo copia entre mis compañeros. Solicitaba que se hiciera de inmediato la «evaluación de riesgos» a la vez que hacía un pequeño resumen de la ley haciendo hincapié en nuestros derechos de participación y también en el elevado coste de las sanciones por incumplimientos. La Dirección lo aceptó bien y se mostró favorable a realizar la «evaluación de riesgos». Sin embargo, por falta de tiempo principalmente, no se llevaba a cabo.

Nunca desligamos la salud laboral del conjunto de nuestra actividad sindical.

Entre tanto, fuimos avanzando sindicalmente. A finales del 96 vimos la posibilidad de poder formar una candidatura de CC.OO. Convocamos elecciones sindicales en Febrero del 97 y esta vez cubrimos las tres plazas de delegado, todos de CC.OO. También hicimos la elección oficial del Delegado de Prevención aunque, como ya he dicho antes, es un tema que no desligamos del conjunto de nuestra actividad sindical. En las reuniones con la Dirección estamos presentes los tres delegados y se tocan los temas indistintamente, tanto si son sindicales propiamente dichos como de salud laboral.

A partir de esas segundas elecciones, toda nuestra actividad se multiplica. Insistimos constantemente a la Dirección y a los compañeros sobre los temas de salud laboral. Con motivo de la revisión médica, conseguimos que la Mutua desplazara un médico para comentar con los compañeros que lo desearan sus dudas respecto a los resultados de la revisión, de los análisis, de qué criterios se siguen para controlar los niveles de plomo, etc. También visitó las instalaciones y nos asesoró sobre diferentes riesgos.

Entre tanto, nos seguimos apuntando a cursos de formación. Cada vez teníamos más información y más proyectos para llevar a la práctica. No obstante, respecto a la «evaluación de riesgos», por parte de la Dirección solo recibíamos buenas palabras, pero los hechos se iban retrasando.

Pedimos a todos los compañeros que firmaran un escrito. «evaluación de riesgos», ya!

En Mayo del 97, un compañero sufrió un accidente muy grave y aprovechamos la ocasión para insistir, esta vez más contundentemente, en la necesidad de la «evaluación de riesgos». Hicimos un comunicado expresando nuestro malestar y pedimos a todos nuestros compañeros que firmaran el escrito. La reacción de la Dirección fue negativa. Nos dijeron que estaban muy disgustados, que por ese camino no conseguiríamos nada, etc., etc. No obstante, nos defendimos. Todo lo que argumentábamos era correcto y se basaba en la propia ley. Les advertimos que, con toda probabilidad, tendrían una inspección pues se había producido un accidente grave. Curiosamente, todos nuestros comentarios y advertencias coincidieron con los que les hizo la Mutua. A la semana nos comunicaron que en Junio la Mutua Universal realizaría la «evaluación de riesgos».

Dado que no nos habían consultado ni sobre el método ni sobre la Mutua para hacer la Evaluación, nos planteamos si era mejor aceptar o no. No nos arriesgamos a que por poner alguna pega se pudiera retrasar el tema otra vez y decidimos aceptar.

A finales de Julio, recibimos los resultados de la evaluación. La Mutua había recogido todas nuestras observaciones, así como las del resto de compañeros. La verdad es que nos apoyó mucho. Sin embargo, también hay que decir que ya en dos ocasiones la Mutua ha intentado obtener la gestión de las bajas por enfermedad común y esto les ha salido mal. Las dos veces nuestro informe ha sido desfavorable y la empresa lo ha tenido en cuenta.

Creemos que podemos avanzar mucho en temas de salud laboral.

Bueno, actualmente estamos haciendo el análisis de la «evaluación de riesgos» y negociando con la Dirección las medidas correctoras o preventivas que consideramos prioritarias. Tenemos también muchos proyectos como son profundizar en la «evaluación de riesgos», colaborar en el Plan de Prevención y establecer contactos directamente con la Mutua para tratar de conseguir su asesoramiento en temas que nos interesan, tales como los Servicios de Prevención, cursos de formación, etc.

Muchos proyectos, mucho trabajo, mucha ilusión por seguir adelante. Somos una pequeña empresa y no disponemos de grandes recursos ni de una gran estructura sindical, es verdad, pero creemos que podemos avanzar mucho en temas de salud laboral. Y lo que tenemos muy claro es que si no nos movemos nosotros, la gente de CC.OO., quién lo va a hacer ¿no?

Neus Bonet
Delegada de Prevención