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Jornada Internacional por la Salud Laboral

Mié, 15/04/1998 - 12:19

Contraportada

Un día al año, el 28 de abril, los sindicatos de todo el mundo coincidimos en la denuncia de las muertes en el trabajo y en la movilización por unas condiciones de trabajo seguras.

Los sindicatos canadienses fueron los primeros impulsores de este día internacional. Ellos lo denominan «Day of Mourning» (día de luto). Surgió como protesta por la muerte de 28 trabajadores de la construcción en un accidente en Bridgeport, en la costa este de los Estados Unidos.

Hoy la propuesta de una Jornada Internacional por la Salud Laboral ha sido asumida por sindicatos de diversos países y cuenta con el respaldo de organizaciones internacionales como    la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOLS) y la Confederación Europea de Sindicatos (CES). Desde hace tres años CC.OO. viene sumándose a esta conmemoración.

Un día para el recuerdo

Se ha repetido hasta la saciedad: el año 97 se cerró con más de un millón de accidentes de trabajo y más de mil muertos. Cuatro de cada cinco corresponden a trabajadores temporales. Cada día laborable han muerto seis trabajadores. Son datos que hablan por sí solos.

Jornadas como la del 28 de abril sirven para poner esta realidad sobre el tapete. Pero queremos ir más allá de las cifras. Hemos de hablarle a la sociedad de personas con nombres y apellidos, con familia, con amigos, con proyectos de futuro, cuya vida se truncó un maldito día antes de llegar a casa de vuelta del trabajo.

Todos deben tomar conciencia del dramatismo de esta situación y de que es de todo punto inadmisible un modelo de crecimiento económico que arroje este saldo de accidentes y de muertes. Desgraciadamente, a lo largo de 1997, la propia realidad se ha encargado de zarandear por su cuenta a la opinión pública: la minería, la construcción, Unión Naval de Levante... Pero parece que aún no es suficiente. Cada semana son noticia los accidentes de tráfico. El dramatismo de las muertes violentas por atentados conmueven al conjunto de la sociedad. Todo ello evidencia una sensibilidad y una preocupación social que compartimos y que nos parecen totalmente justificadas. Nuestra exigencia, en este 28 de abril, es de igualdad de trato para las muertes en el trabajo.

Un día para la reivindicación

El 28 de abril no es solo un día de luto sino sobre todo un día de acción. Los sindicatos británicos han lanzado una consigna elocuente: «Remember the Dead-Fight for the Living» (recuerda los muertos-lucha por los vivos).

Las movilizaciones impulsadas por CC.OO consiguieron el año pasado convertir en noticia la Jornada Internacional por la Salud Laboral. Conseguimos, además, hacer oir nuestras reivindicaciones sobre la necesidad urgente de aplicar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en las empresas.

Además del 28 de abril, hemos vuelto a salir a la calle el 22 de octubre como protesta por el aumento de los accidentes de trabajo y para conseguir que los gobiernos y la patronal se impliquen en políticas de seguridad realmente eficaces. Y aquí, eficacia es rebajar la cifra de accidentes.

Ni más ni menos. De nada sirven tantos o cuantos cursos, ni el incremento de actas de infracción, ni las campañas informativas, si no se consigue el objetivo de que haya menos muertos y de que cambie la tendencia al alza de la siniestralidad.

Desde CC.OO. seguimos empeñados en lograr este objetivo. Hemos convertido la reivindicación de seguridad en uno de los ejes centrales de nuestra política en salud laboral. La decisión del sindicato de personarse en todos los procesos por accidentes mortales forma parte de esta estrategia. Movilizaciones, como la huelga de construcción convocada por CC.OO. y UGT en Madrid se inscriben también en la misma línea. Este 28 de abril vamos a continuar.

Y no pararemos hasta conseguirlo.