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La salud: un lujo

Dossier: la reforma laboral y sus efectos un año después
Lun, 15/04/2013 - 12:20
VICENTE LÓPEZ
Dossier

saludCuando se cumple un año de la entrada en vigor de la última reforma laboral, porExperiencia ha querido recoger aquellos testimonios de los trabajadores y trabajadoras que muestran ya los primeros efectos sobre su salud. Y no ha sido difícil encontrar una primera muestra de situaciones que no hace mucho tiempo nos hubieran parecido ciencia ficción: ya hay personas despedidas por ponerse enfermas varios días en dos meses, otras que van al tajo con 38 ºC de fiebre porque no pueden asumir los descuentos que supone una baja o empresas que someten a sus plantillas a una gran tensión al aplicar una política insostenible de sanciones disciplinarias que solo se explica por lo barato que resulta el despido improcedente. Ya hay trabajadoras y trabaja - dores que han visto cómo sus empresas se descuelgan del convenio y les obligan a trabajar más tiempo y en peores condiciones a cambio del mismo sueldo, incrementándose la exposición al riesgo de doble presencia, especialmente entre las mujeres.

Lo que sí es evidente es que la reforma laboral ha sido un incentivo claro para el desarrollo de las prácticas más nocivas en la organización del trabajo, prácticas que ya están teniendo efectos claros en la salud física y psíquica de los trabajadores y trabajadoras. Hoy parece que todo vale y hay ambientes laborales donde a la precariedad se une el sufrimiento que supone vivir presos de la arbitrariedad y el miedo. Y todo esto sin que podamos evaluar aún los efectos que va a tener el debilitamiento de la negociación colectiva, vía el descuelgue de las empresas de los convenios o vía el atasco de las negociaciones. La desaparición de la ultraactividad de los convenios va a dejar sin protección a muchos trabajadores y trabajadoras y nos tememos que en breve los efectos de la reforma laboral sobre la salud de las personas sean mucho más profundos. El Gobierno sabía bien lo que hacía atacando a la línea de flotación de nuestro modelo de relaciones laborales: la negociación colectiva. Por esa senda transitamos hacia la desprotección total, la pérdida de derechos y la enfermedad.

Sin embargo, en este escenario tan sombrío, la acción sindical directa en las empresas sigue dando sus frutos. También lo hemos visto: hemos visto cómo los paros y las denuncias consiguen ponerle coto al desmán en algunos casos. Lo cierto es que son los propios trabajadores y trabajadoras los únicos capaces de parar esta sangría. La batalla para que la salud no sea un lujo se está jugando cuerpo a cuerpo en cada empresa.