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Como un ‘limón exprimido’: el sector comercio ante la campaña de fin de año

La Navidad y las rebajas suponen un incremento de la presión laboral para las más de dos millones de personas trabajadoras del sector comercio, con jornadas más largas, estrés, y falta de descanso
Mié, 22/12/2021 - 06:27
Laura Villadiego
Condiciones de trabajo

La campaña de Navidad supone una carga extra para las trabajadoras del sector comercio

Cada año, las luces de Navidad toman las calles augurando días de celebraciones y momentos con familiares y amistades. Pero la campaña de fin de año también esconde largas jornadas, estrés, precariedad y presión para los más de dos millones de personas trabajadoras del sector comercio que hacen posible, con su esfuerzo, dar respuesta a los picos de demanda de esos días. “Son días en los que hay mucha apertura de festivo y eso conduce a que muchas veces no haya suficiente plantilla, a que no se den los descansos oportunos, a alargamiento de jornadas, o a cambios de horario”, cuenta Francisco Javier Viña, responsable de Salud Laboral de CCOO en la sección sindical de Lidl. 

Es algo que pone de manifiesto la campaña y el informe Frente a la "Black Reality" del comercio en Navidad, que CCOO presentó el pasado 2 de diciembre y en los que denuncia la precariedad y la carga de trabajo extrema de los y las trabajadoras del sector comercio durante estos picos de consumo. “Este incremento de actividad y del consumo tiene una repercusión directa en las personas trabajadoras de este sector, pero eso no se ve reflejado en sus condiciones laborales ni en su índice de contratación”, aseguró en la presentación de la campaña Ángeles Rodríguez Bonillo, responsable de Comercio de CCOO. 

Según los datos presentados por CCOO, el comercio está afrontando esta campaña de fin de año con menos personal del que había antes de la pandemia. Así, el pasado mes de octubre el sector registraba unos 10.000 trabajadores menos que en el mismo mes de 2019, una disminución que se suma a las 23.000 personas que continúan en ERTE por la pandemia. La tendencia contrasta con la situación general, ya que en el conjunto de la economía las afiliaciones se han incrementado en casi 250.000 personas en el mismo periodo. Así, apunta Rodríguez Bonillo, “al contrario de lo que todo el mundo cree”, la campaña de Navidad no es una época en la que se dé un aumento significativo de la contratación y el comercio minorista sólo tendrá un refuerzo mínimo del 0,7% de trabajadores para estas fechas.

Además, el sector está marcado por la fuerte temporalidad, que afecta al 20,3% de los contratos, mientras que la parcialidad se eleva al 18,3%. “La precariedad tiene cara de mujer y cara de jóvenes, dos de los colectivos más atacados por la pandemia y por el empleo y la precariedad”, asegura Rodríguez Bonillo. Así, por ejemplo, la parcialidad femenina (28,3%) en el sector es cuatro veces superior a la masculina (7,4%).

Para Francisco Javier Viña, la presión de la atención al público, en superficies atestadas de clientes, y el estrés por el incremento de la demanda son dos de los elementos más difíciles de gestionar durante estas fechas. “Estás tan preocupado en atender a ese cliente que cuando llegas a casa no te queda más sonrisa que darle a tu familia porque la has gastado en el día y no nos da tiempo a recuperarnos para el día siguiente. El limón se exprime en pocas horas”, relata. “En estas fechas es frecuente el desgaste de las plantillas”. 

Viña asegura además que la competitividad entre superficies y el incremento en el número de días de apertura en festivos han afectado a las condiciones laborales en estas superficies. “En el sector de supermercados hay una pelea entre competidores para ver quién capta el cliente y le roba el cliente al competidor”, explica Viña. “Si la autoridad dice que se puede abrir y si el competidor de al lado abre, yo, como empresa, no puedo arriesgarme a perder clientes y me encuentro con que, al final, cuando antes abría hasta el mediodía, ahora se abre hasta  las nueve y media de la noche”, explica Viña sobre las motivaciones de las superficies para abrir. Y eso se traslada directamente a las condiciones de las trabajadoras del establecimiento: “Cuando hay esa demanda del cliente, son frecuentes las variaciones de horario o, si no se dispone de gente suficiente para abrir los festivos, que ese trabajador o trabajadora no pueda descansar lo que tendría que descansar”, asegura.

La situación es especialmente intensa durante los últimos meses del año, porque si las luces de Navidad llegan cada vez antes, las compras también se han adelantado a noviembre, especialmente por la popularización de la campaña de descuentos del Black Friday, el último viernes de ese mes. El fin de las fechas navideñas engancha directamente con las rebajas de enero, creando un gran pico de demanda a los largo de tres meses en los que se concentra el 60% de los domingos y festivos de apertura comercial del año.

Reta a tu manager por un vale de descuento

La Navidad no sólo brilla en las calles, y hoy en día está plenamente instalada en nuestros ordenadores. Así, cada vez es más frecuente comprar los regalos de Navidad por internet, para evitar aglomeraciones y para aprovechar los descuentos del Black Friday. La pandemia ha dado además un empujón definitivo al comercio electrónico: las compras online se multiplicaron por cinco en España durante 2020. 

Por ello, los centros logísticos, como los que tiene Amazon en España, bullen más que nunca durante estos últimos meses del año. En Amazon lo llaman el peak (pico), o épocas de alta demanda, que contrarrestan con periodos valle donde hay menos carga laboral. “Los ritmos de trabajo son muy elevados [durante estos días] y a eso hay que sumarle que la empresa durante este pico se dedica a hacer una serie de juegos, por llamarlo de alguna manera, en los que incita a los trabajadores a retarse con sus jefes”, explica Sergi Lafuente, delegado de la sección sindical de Comisiones Obreras y delegado de prevención en Amazon. 

Así, el gigante estadounidense organiza periódicamente desafíos como la power hour, donde se incita a los empleados a sacar el mayor número de pedidos en una hora, o el ‘reta a tu manager’, donde los trabajadores se miden con sus superiores. La recompensa suelen ser descuentos en la cantina del centro de trabajo o vales para utilizarlos en la misma tienda de Amazon. 

Estos incrementos del ritmo de trabajo, que aún no han sido pautados por la empresa, asegura Lafuente, llevan a un aumento de los accidentes de trabajo, especialmente los relacionados con riesgos músculo-esqueléticos. “Es una empresa en la que tenemos bastantes accidentes de trabajo mensualmente, la mayoría relacionados con problemas músculo esqueléticos. Al final la mayoría de puestos son movimientos repetitivos, por lo que al final lo que haces es sobrecargar los músculos y la mayoría de lesiones son tendinitis”, explica Lafuente. “Nosotros intentamos explicar a los trabajadores que [si participan en estos juegos] van a tener problemas de salud, porque si aceleras tus ritmos de trabajo, al final esto acarrea que puedes acabar desarrollando problemas músculo esqueléticos o de cualquier otro tipo”.

A esta mayor presión, se une al aumento del número de horas trabajadas en esta época. Así, Amazon gestiona parte del tiempo de sus trabajadores a través de una bolsa de horas flexibles que puede liberar durante las épocas valle, dando días u horas libres cuando hay poca carga de trabajo, pero que luego se recuperan cuando aumenta la demanda. 

Todo ello crea un caldo de cultivo que afecta a la salud de las plantillas. “Si lo que quieres es tener una plantilla con buena salud, que no coja bajas, que sea productiva, no tienes que quemar a la plantilla o lesionarla de esta manera”, concluye Lafuente.