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Sumario nº 71
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ÓSCAR BAYONA
El compromiso de CCOO con la prevención del cáncer laboral no es nuevo. Existen documentos de 1974, anteriores a la legalización del sindicato, que ya acreditan la actividad de CCOO contra los riesgos derivados del amianto. Actualmente, el campo de acción sindical se ha ampliado y se enmarca en la campaña “Cáncer cero en el trabajo”.

Aprovechando un bagaje acumulado durante décadas de acción sindical en materia de prevención del cáncer ocupacional, la Confederación Sindical de CCOO presentó en septiembre de 2011 la campaña “Cáncer cero en el trabajo” para unificar bajo una misma imagen de marca las acciones que el sindicato venía realizando de manera dispersa, visibilizar el problema del cáncer laboral y contribuir en la reducción de la infradeclaración de esta contingencia profesional. Se quería que fuera una campaña que se prolongara en el tiempo y se convirtiera en una de las prioridades de intervención de la Secretaría de Salud Laboral del sindicato. En su arranque se redactó un manifiesto, se elaboraron y distribuyeron materiales que, junto a herramientas generadas por el sindicato u otras entidades, están a disposición en la página www.cancerceroeneltrabajo. ccoo.es, se realizaron presentaciones y jornadas de formación y se articularon campañas específicas en torno a agentes o actividades laborales concretas.

Como no podía ser de otra forma, la lucha contra la epidemia de amianto también forma parte de la campaña “Cáncer cero en el trabajo”. Los casos por amianto protagonizan la mayoría de los procesos de determinación de contingencia por cáncer laboral impulsados desde CCOO. Prácticamente todas las organizaciones territoriales y sectoriales de CCOO han puesto en marcha iniciativas en este ámbito, siendo la última en incorporarse la Federación de Pensionistas con la campaña “Controlando el amianto envejeceremos más activamente”, para incorporar a la vigilancia de la salud posocupacional a extrabajadores que todavía no lo han hecho a pesar de haber estado expuestos. En el plano institucional se participa en el Grupo de Trabajo Amianto de la Comisión Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo, responsable de la puesta en marcha del Programa de Vigilancia de la Salud de los Trabajadores Expuestos al Amianto (PIVISTEA), de su evaluación y de la revisión de su Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica. En el grupo de trabajo de enfermedades profesionales de la Seguridad Social, que recientemente ha incluido el cáncer de laringe por amianto en el listado de EEPP. Y en el grupo de trabajo de AENOR, que ha redactado la norma sobre certificación de empresas que trabajan con amianto instalado, se está ampliando la misma con especificaciones sobre inspección y diagnóstico de edificios, instalaciones y estructuras que puedan contenerlo. La colaboración con asociaciones, especialmente de afectados, es fluida y este mismo año se concretó en la presentación de la Alianza Amianto Cero, por el cumplimiento del informe del Parlamento Europeo y del dictamen del Consejo Económico Social Europeo. A nivel internacional, CCOO está inserta en redes que persiguen la prohibición global de este cancerígeno.

La intervención en torno al riesgo químico es otra de las líneas de acción sindical en las empresas tradicionales de CCOO, en la que ISTAS ha jugado un papel protagonista elaborando herramientas eficaces para prevenir las exposiciones a compuestos cancerígenos tales como la base de datos de sustancias tóxicas y peligrosas RISCTOX o el portal de ayuda para la sustitución de tóxicos SUBSPORT.

Los agentes físicos cancerígenos son también objeto de intervención de CCOO, tanto en el ámbito sanitario como en otros menos conocidos. La Federación de Industria participa en el Protocolo de Colaboración sobre Vigilancia Radiológica de Materiales Metálicos, una herramienta indispensable para detectar fuentes radiactivas en empresas de recuperación y fundición de metales, y ha impartido formación al respecto entre delegados y trabajadores del sector. Los riesgos por radiación solar se han incorporado a la negociación colectiva, destacando el Convenio General del Sector de la Construcción, de eficacia en el conjunto del Estado. Y actualmente ISTAS está embarcado en un novedoso proyecto de investigación sobre exposición laboral al radón en cuatro comunidades autónomas con zonas de alta concentración de este gas radiactivo.

En los últimos años nuevas evidencias de exposiciones a cancerígenos nos han obligado a ampliar el radar y a poner en marcha nuevas campañas. Ha sido el caso de la sílice cristalina, anteriormente solo asociada a la silicosis y a la minería del carbón y en donde vemos cómo se establece la evidencia de relación con el cáncer de pulmón y cómo su exposición reaparece de manera virulenta en sectores como canteras, marmolerías y, sobre todo, aglomerados de cuarzo. Algunas líneas de actuación de CCOO que finalmente han obtenido resultados son la reducción del valor límite ambiental a 0,05 mg/m3 (con una moratoria de cinco años para la minería de interior) o la catalogación de las silicosis grado 1 (el estadio primario) como enfermedad invalidante en caso de imposibilidad de reubicación en la empresa, para lo cual fue necesaria incluso la Marcha Gris, movilización protagonizada por los trabajadores de las canteras de granito de Extremadura y organizada por la Federación de Construcción y CCOO de Extremadura. En la actualidad también se está trabajando en torno a la introducción del cáncer de pulmón por exposición a sílice cristalina en el grupo de trabajo de la Seguridad Social.

Y para finalizar quedan por añadir a este resumen las tres campañas específicas puestas en marcha en 2015 de las que se ha informado en este y en anteriores números de pEx: sobre el herbicida glifosato a raíz de su declaración como probable cancerígeno por parte de la IARC, sobre la exposición de bomberos a sustancias cancerígenas originadas como subproductos de la combustión y en torno a la exposición a medicamentos biopeligrosos y citotóxicos entre el personal del sector sanitario.

Trabajar tras un cáncer de mama

LOLI FERNÁNDEZ CAROU*
Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, en España se calcula que hay 1,5 millones de personas supervivientes de cáncer. Entre los casos de cáncer de mama en mujeres se ha calculado que el 80% sobrevive a los cinco años. Esta realidad ha puesto en evidencia las carencias y dificultades con las que se encuentran las personas que finalizado el tratamiento oncológico pueden retomar su vida, que se había paralizado temporalmente para poder afrontar el proceso de curación. La reincorporación al trabajo es uno de los momentos en los que se pone a prueba la solidez del sistema preventivo en la empresa y de la integración de la prevención en la misma.

¿Cuándo estamos en condiciones para volver al trabajo?

De entrada, el alta médica no es únicamente un acto administrativo, debe ser también un acto médico responsable y compartido con los pacientes, que debe garantizar que la persona ha recuperado la capacidad física, emocional y social, y que esta recuperación es total o suficiente como para poder desarrollar las funciones de su puesto de trabajo. Además, debe garantizar que esa recuperación está en relación a lo que tiene que hacer, teniendo en cuenta las condiciones de trabajo y que estas no añaden riesgos adicionales. Para hacer esta valoración no puede mirarse solo una tabla de duraciones estándar, sino que hay que conocer el caso, saber cómo está la persona, cómo se siente.

Es necesario conocer las condiciones de trabajo del puesto de trabajo y analizar si han de ser adaptadas. En el caso concreto del cáncer de mama hay descrita una serie de secuelas generalizadas: cansancio crónico, dolor muscular, riesgo de padecer linfoedema, que deben incorporarse a la valoración de la capacidad para trabajar, pero también a la prevención en el propio puesto de trabajo. Se deben revisar los riesgos ergonómicos, para incorporar el dolor muscular, la fatiga y valorar si en ese caso son necesarias medidas preventivas adicionales. También habría que prevenir el riesgo de padecer uno de los efectos secundarios más frecuentes: el linfoedema, evitando movimientos bruscos, cortes, golpes, contusiones en el brazo afectado, planos de trabajo que no supongan una presión sobre el brazo, aunque sea leve.

En Catalunya se ha visibilizado todo un movimiento del colectivo de mujeres que han superado el cáncer de mama y que a través de sus asociaciones (FECEC, Live) han querido visibilizar estas necesidades. En CCOO de Catalunya hemos participado activamente, poniendo la voz del mundo del trabajo y proponiendo acciones que son posibles llevar a cabo en las empresas, acciones que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales contempla y que nuestra presencia diaria en los centros de trabajo debe hacer posible.

*Loli Fernández Carou es responsable de Salud Laboral de CCOO de Catalunya.

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