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Sumario nº 37
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Dossier: Calor y trabajo

 

Cómo soportamos el calor

CARMEN MANCHEÑO.  Médico del trabajo (CCOO-Madrid).

Como cualquier animal de sangre caliente, el ser humano necesita que la temperatura interna de su cuerpo se mantenga más o menos constante con unas variaciones mínimas y para lograrlo dispone de diversos mecanismos de regulación controlados por el hipotálamo, una glándula situada en la base del cerebro. Cuando estos mecanismos llegan a su límite y persiste la exposición a niveles elevados de temperatura ambiente, pueden producirse daños irreversibles.

Los trastornos producidos por la exposición a niveles elevados de temperatura ambiente aparecen en situaciones donde las condiciones de trabajo son extremadamente duras, como los trabajos al aire libre, los trabajos con focos de calor añadidos (como calderas, fundiciones, soldaduras…) o los trabajos que conllevan la realización de esfuerzos físicos.

Cuando una persona se ve expuesta a ambientes calurosos se activan diversos mecanismos fisiológicos que eliminan calor con el fin de mantener la temperatura normal del organismo. Los más importantes son la producción de sudor y el aumento del flujo sanguíneo.

La eliminación del calor se produce solamente cuando el sudor se evapora, por lo que la velocidad del aire y la humedad ambiental son factores críticos. Si la humedad es alta, aunque el cuerpo sigue produciendo sudor, la eva- poración se reduce. El sudor que no puede evaporarse no tiene efecto de enfriamiento, resbala por el cuerpo y se desperdicia desde el punto de vista de la regulación térmica.

El aumento del flujo sanguíneo se produce mediante la dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, facilitando así la transferencia de calor desde el organismo al ambiente.

La aclimatación de las personas al calor tras permanecer expuestas al mismo durante largos periodos de tiempo es un fenómeno conocido. Al cabo de un periodo comprendido entre una y dos semanas de exposición al calor, la capacidad del organismo para soportarlo aumenta considerablemente. La aclimatación conlleva que el individuo comienza a sudar a temperaturas corporales más bajas y aumenta la cantidad de sudor producido. Además, aumenta el volumen plasmático y se reduce la frecuencia cardiaca.

Cuando los mecanismos fisiológicos de eliminación de calor son insuficientes y persiste la agresión térmica, la temperatura interna del organismo aumenta hasta que se produce el golpe de calor, con pérdida de consciencia, estado de coma y en algunos casos la muerte.

 

 

Efectos sobre la salud

 

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