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Enfermedades laborales en España: son algunas más

ANA M. GARCÍA, RAFAEL GADEA, VICENTE LÓPEZ

El Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud acaba de presentar el informe “Impacto de las enfermedades de origen laboral en España” (www.istas.net) en el que se estima la frecuencia de las enfermedades producidas por el trabajo en la población española. Los resultados obtenidos ponen de manifiesto la tremenda distancia entre las estadísticas oficiales de enfermedades profesionales en nuestro país y la frecuencia con la que estas alteraciones afectan realmente a la población trabajadora.

Según las estimaciones realizadas en España fallecen cada año cerca de 14.000 hombres y más de 2.000 mujeres por enfermedades contraídas en su trabajo. Estas estimaciones utilizan la metodología propia de las investigaciones y estudios más rigurosos y de mayor calidad llevados a cabo en países con un contexto similar al nuestro, como Finlandia, Reino Unido, Estados Unidos o Canadá. Las principales causas de mortalidad laboral se relacionan con las enfermedades más graves: se estiman cerca de 9.400 fallecimientos anuales por cáncer laboral, unas 3.600 muertes por enfermedades cardiovasculares de origen laboral y algo más de 1.700 muertes por enfermedades respiratorias. Todo ello cada año.

Estas cifras contrastan radicalmente con nuestras estadísticas oficiales de enfermedades profesionales. En España, entre 2000 y 2005, el año que más muertes por enfermedad profesional se reconocieron fueron 3 y el que menos, ninguna. La frecuencia de enfermedades profesionales registradas como graves es espectacularmente baja: sobre una población laboral que ha pasado de los 15 a los 17 millones en los últimos 6 años, el número de casos graves de enfermedad profesional registrados se ha reducido de 191 en el año 2000 a 120 en 2005.

Las muertes laborales son sólo la punta del iceberg. En el Informe sobre Enfermedades Laborales de ISTAS se estima que cada año se producirían en España, como media, 80.000 casos nuevos de enfermedad laboral, la mayoría alteraciones osteomusculares (28.000) y enfermedades de la piel (11.000). En total, el subregistro de enfermedades laborales alcanzaría el 64%, llegando casi al 100% en tumores malignos. Se estima que un 9% de los trabajadores y el 13% de las trabajadoras, en total cerca de 2 millones de personas, padecerían algún tipo de dolencia relacionada con sus condiciones de trabajo. Las estadísticas oficiales tan sólo reconocen alrededor de 30.000 casos anuales de enfermedades profesionales, la inmensa mayoría de ellas leves y sin baja.

Enfermedades cardiovasculares y mentales, las grandes desconocidas

Dos categorías de enfermedades presentan una altísima incidencia, según los datos del informe, aunque su relación con el trabajo suele ignorarse sistemáticamente. Se trata de las enfermedades cardiovasculares y mentales, patologías graves y causas principales de mortalidad y de incapacidad en la población. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España en todas las edades.

Según las estimaciones realizadas en otros países, el 12% de las muertes por enfermedades cardiovasculares que se producen en la población en edad laboral y hasta poco después de la jubilación (25-75 años) se deben a exposiciones ocurridas en el trabajo. En este sentido, influyen riesgos laborales de origen psicosocial, como el trabajo a turnos, agentes químicos, como el humo de combustión (monóxido de carbono) o agentes físicos, como el ruido. En 2004, tan sólo se registraron 13 enfermedades profesionales por patología cardiovascular frente a los más de 4.600 casos anuales estimados (considerando tanto casos incidentes como mortales).Respecto a los trastornos mentales, su existencia nunca ha sido contemplada en los registros oficiales de enfermedades profesionales. Sin embargo, los datos apuntan que más de 700 trabajadores fallecen por esta causa, apareciendo más de 7.000 casos de alteraciones mentales de origen laboral anualmente. Según los datos de las encuestas de condiciones de trabajo, casi 150.000 trabajadoras y cerca de 140.000 trabajadoras padecerían estrés, ansiedad o depresión por causa de su trabajo.

El cáncer, primera causa de muerte de origen laboral

Otro de los resultados relevantes de este trabajo es el bajo reconocimiento y el elevado impacto del cáncer de origen laboral en nuestro país. Cada año mueren en España más de 9.000 personas como consecuencia de tumores malignos producidos por exposiciones laborales. Los tumores malignos relacionados con el trabajo pueden ser de muy diversa naturaleza. Entre los más frecuentes se encuentran el cáncer de pulmón, de vejiga urinaria, el mesotelioma, la leucemia, el cáncer de laringe o el cáncer de piel. Muchos otros tumores (por ejemplo en cavidad nasal, faringe, hígado, hueso o tiroi- des) se han relacionado igualmente con exposiciones laborales. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) ha identificado varias decenas de exposiciones laborales con efectos cancerígenos sobre las personas, y más de un centenar de agentes también de origen laboral que probablemente actúan también como cancerígenos en los seres humanos.

Estimación del coste económico

En el informe se realizaron también estimaciones de algunos de los costes derivados de las enfermedades producidas como consecuencia de exposiciones laborales. Por ejemplo, los costes en términos de pérdidas de productividad por las muertes de origen laboral se estiman entre 580 y 1.000 millones de euros. Sólo en costes sanitarios, la atención médica de los nuevos casos de enfermedades laborales estimados podría superar los 2.000 millones de euros al año. Se calcula que el coste debido a las incapacidades temporales y permanentes que producen las enfermedades laborales prevalentes alcanza una media de casi 40.000 millones de euros. Y lo que es más grave: las muertes por enfermedades laborales, todas ellas prevenibles y evitables, producen cada año, en España, más de 150.000 años de vida potenciales perdidos. 

28 de Abril. Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo

El 28 de abril los sindicatos de todo el mundo recordamos a los más de 2 millones de trabajadores y trabajadoras que fallecen cada año, a los más de 270 millones que resultan lesionados y los 160 millones que enferman debido a las malas condiciones de trabajo y a la falta de medidas preventivas.

En España fueron más de mil los muertos en el trabajo en 2006. A ellos y por ellos, vamos a dedicar todas las movilizaciones y actos que los sindicatos españoles realizaremos a lo largo y ancho de las empresas y ciudades de nuestro país. Pero no se trata sólo de recordar a los fallecidos y a los lesionados, es un día para luchar por los vivos, reivindicando la mejora de las condiciones de trabajo, exigiendo políticas preventivas serias y eficaces a las administraciones públicas y a los empresarios. Planteando a las mutuas y a las entidades preventivas más compromiso y rigor con la salud de los trabajadores, único sentido y razón de su existencia.

En este año, la Confederación Sindical Internacional y Comisiones Obreras han querido poner especial énfasis en la protección de la salud frente a la utilización de las sustancias químicas en el trabajo, especialmente las cancerígenas. En España se calcula que unos 5 millones de trabajadores están expuestos a cancerígenos laborales y que 9000 de ellos mueren cada año por cáncer de origen profesional, aunque muy raramente son reconocidos como tales. Una cifra espeluznante si la comparamos con los mil muertos reconocidos por accidente de trabajo. El nuevo marco normativo de Enfermedades Profesionales que acaba de entrar en vigor y la normativa europea frente a la producción y uso de sustancias químicas REACH, constituyen una oportunidad para abordar este problema, que no podemos ni debemos dejar pasar. Exigir su pleno desarrollo y aplicación se convierte en una prioridad paratodos nosotros y una exigencia para la administración.

La conmemoración del 28 de abril es un buen momento para movilizarnos y demostrar nuestra fuerza. Para gritar nuestra rabia contra el actual estado de cosas y decir que no estamos dispuestos a pagar un precio tan caro por ganarnos la vida, que no nos resignamos, que la defensa de la salud y la seguridad en el trabajo es una prioridad sindical y que por ello seguiremos actuando dentro y fuera de las empresas para exigir más y mejores políticas y recursos preventivos.

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