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Sumario nº 24
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Se ha producido una iniciativa legislativa muy importante, la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, con un objetivo no menos ambicioso: convertir la burocratización de la actividad preventiva en gestión integrada y eficiente de la prevención. Un asunto que está llamado a ser uno de los ejes de la acción social e institucional en los próximos meses y, seguramente, años. Una forma de iniciar el necesario debate son las tres aportaciones que publicamos a continuación.

Reforma normativa. ¿Oportunidad o peligro?

 

JOAQUÍN NIETO. Secretario Confederal de Salud Laboral de CC.OO.

En pocos meses se ha gestado una reforma sustancial de algunos aspectos normativos y reglamentarios en materia de salud laboral. La presión social (tras la huelga general del 20-J los sindicatos situaron la salud laboral como una prioridad para el diálogo social), un cierto consenso sobre qué era lo que funcionaba mal en el sistema y una mayor visibilidad de los efectos negativos de la falta de prevención, están en la base de esta reforma.

Una reforma que aborda aspectos tan sustanciales como propiciar la integración de la prevención en la gestión empresarial mediante un Plan de Prevención, obligar a la presencia de recursos preventivos en la empresa en determinadas situaciones, tipificar como sancionable la apariencia de actividad preventiva mediante el papeleo burocrático, contar con más recursos humanos para vigilar a las empresas o elaborar un reglamento sobre la subcontratación, no puede ni debe pasar desapercibida. Al menos para los sindicatos que tanto la hemos reclamado, aunque no nos satisfaga enteramente y por más que sepamos que por sí sola no va a resolver los problemas de la salud laboral. ¿Pero acaso alguna ley lo hace?.

Desde una óptica sindical se trata de aprovechar a tope la nueva situación para tratar de cambiar aquello que hemos criticado una y otra vez, la vieja idea empresarial de que el cumplimiento normativo es tener contratado un Servicio de Prevención o un papel titulado 'Evaluación de Riesgos'. Ahora –antes también, pero no querían enterarse- se trata de organizar y hacer la prevención desde dentro de la empresa y en esa tarea deben jugar un papel protagonista los delegados de prevención. Lo mismo sucede con las nuevas posibilidades que abre la regulación de la coordinación preventiva con las contratas y subcontratas. Buena parte de los problemas más sangrantes en salud laboral los sufren los trabajadores de estas empresas por su situación de indefensión. Ahora los delegados de prevención van a tener más y mejores derechos para tutelar la salud y las condiciones de trabajo de unos colectivos que agrupan a más de dos millones de trabajadores en su mayoría pertenecientes a pequeñas empresas.

De momento, la actitud de la patronal es muy preocupante. Lo único que hemos oído ha sido una descalificación en todos sus aspectos de las reformas acordadas. El mensaje sigue siendo el de alentar esa especie de insumisión preventiva a que nos tienen acostumbrados. No acaban de ponerse las pilas en prevención. Siguen considerándola como un impuesto o como una pérdida de 'poder y autonomía' para organizar el trabajo. Siguen alejados de la tan cacareada 'cultura preventiva'. Las administraciones, por su parte, tienen dos cosas que hacer: dar ejemplo en cuanto empleadores y tomarse en serio su labor fiscalizadora tanto sobre las empresas como sobre los servicios de prevención. Las comunidades autónomas tienen el reto de organizar los nuevos recursos habilitados ara actuar como controladores del cumplimiento empresarial. Hay que tener en cuenta que podemos estar hablando de incorporar más de 700 técnicos a la labor que ahora realizan unos 600 Inspectores de Trabajo en toda España. Duplicar los recursos para la acción inspectora no es poca cosa.

Las oportunidades tienen como contrapartida su reverso en los peligros. El principal de ellos es que esta reforma pase sin pena ni gloria. Que nada cambie de manera sustancial y que se malogre una oportunidad para darle un buen meneo a la situación preventiva. Si así fuera tardaríamos años en encontrar una coyuntura similar y nos lamentaríamos por ello. Así que hay que ponerse cada cual a la tarea sin más dilación.

 

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