Dossier: Prevención pero de calidad
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AGUSTÍN GONZÁLEZ
A partir de una denuncia de CC.OO., el gobierno canario se ha visto obligado a retirar parte de una campaña televisiva de sensibilización respecto a la prevención de riesgos laborales destinada a los trabajadores.
Los anuncios que conformaban la campaña contenían una serie de errores y omisiones que constituían violaciones de la normativa. Por ejemplo: se difundían imágenes de una trabajadora de invernadero rociando las plantas con plaguicidas sin protección ocular o un trabajador de la construcción que fija incorrectamente su cinturón de seguridad a un puntal y a una estructura estable. Justo Soto, de CC.OO. de Canarias, afirmaba ante los medios de comunicación que en las condiciones de trabajo citadas, la trabajadora de invernadero podría sufrir lesiones oculares por los productos tóxicos que supuestamente utilizaba y que no sería la primera vez que un trabajador de la construcción sufre un accidente mortal en las circunstancias anteriormente señaladas.
El portavoz de CC.OO. consideró además que la campaña no solamente contiene errores técnicos sino sobre todo 'errores filosóficos' ya que responsabiliza a los trabajadores de su seguridad, como si la protección personal fuese el elemento fundamental de la prevención de los accidentes en evidente contraposición a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que recomienda que estas medidas individuales deben ser la última opción. Según la opinión del propio Pleno Canario de Seguridad Laboral (integrado por la Administración, empresarios y sindicatos) estos graves errores en el diseño de la campaña se deben a la falta de comunicación con las organizaciones sindicales con las que no se discutió el contenido de la misma.
Hechos de tal naturaleza demuestran que en muchos ámbitos se sigue malinterpretando el sentido de la prevención expresado en la Ley, con lo cual la prevención de accidentes se convierte en una especie de advertencia a los más afectados los trabajadores 'para que dejen de ser negligentes y se pongan el casco', obviando así la evaluación de riesgos, la planificación de la prevención y los diversos eslabones de la cadena preventiva en la cual ocupan el último lugar los medios de protección individual. Lo más grave es que son las propias instituciones públicas, responsables de velar por el fiel cumplimiento de la normativa, las que promueven una cultura errónea. '¿Cómo se va a pedir que se cumpla la normativa si la misma campaña la incumple?' se preguntaba el sindicalista.
Un viejo refrán advierte que 'no se puede pregonar la moral si se
está desnudo'. Trasladándolo a esta realidad, si se ignoran los principios de la
prevención, no se pueden hacer campañas de sensibilización y, mucho menos,
culpabilizando de tapadillo a los afectados, por buenas que sean las intenciones.![]()
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