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Sumario nº 08
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Acción sindical

Frustración y rabia. Tal era la situación de la Sección Sindical de CC.OO. de Renfe en Álava. Cuatro años de constante burla, en los que la dirección de la empresa se jactaba de acumular requerimiento tras requerimiento, acta tras acta de infracción, permaneciendo terca en su negativa a entregarnos la información de salud laboral que le solicitábamos.

Y todo porque, más allá de la malacostumbrada multa de cincuenta mil pesetas, no existe un mecanismo jurídico para imponer la ejecución de los requerimientos de la Inspección de Trabajo. Eso era todo lo que podía y quería dar de sí la vía de la denuncia a la Inspección, cuando en Renfe se seguían ocultando accidentes y enfermedades del trabajo, seguíamos desconociendo con qué trabajábamos, en qué condiciones, y con qué riesgos.

Demanda por lesión de derechos fundamentales

Se imponía, pues, un golpe de efecto, una acción directa, frontal contra la dirección de Renfe y desde la sección sindical se decidió interponer una demanda para la tutela de la libertad sindical. El fundamento era este: no es posible el ejercicio responsable y eficaz de la acción sindical y la negociación colectiva en salud laboral si la parte empresarial no respeta plenamente los derechos de consulta, participación e información reconocidos en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

Como se sabe la libertad sindical es un derecho fundamental, por lo que las demandas que alegan vulneración de la misma se tramitan por procedimiento urgente y especial. Con las actas de la Inspección de Trabajo, cumplimos nuestra obligación de proporcionar indicios suficientes de la existencia de la lesión de derechos alegada. De este modo, se produjo la inversión de la carga de la prueba y fue la empresa quien tuvo que probar que había respetado nuestros derechos de información.

No informar del daño a la salud vulnera la libertad sindical

La sentencia, relativamente rápida aunque flojilla en dialéctica, acoge parcialmente nuestras pretensiones estableciendo que, efectivamente, los derechos de información constituyen medios precisos de la libertad sindical. Declara la existencia de lesión a la libertad sindical y condena a la empresa a facilitarnos la información debida y a abonar doscientas mil pesetas a la Sección Sindical en concepto de daños y perjuicios.

Un matiz importante. La sentencia establece que la información defectuosa no supone infracción de derechos fundamentales, salvo en el supuesto de la información extemporánea en los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. La comunicación no inmediata de los daños a la salud es siempre lesión a la libertad sindical.

Multas hasta que la empresa cumpla

A hora la batalla sigue viva porque procederemos con la ejecución provisional de la sentencia en lo que a la parte de la entrega de la información hace referencia. Nos gustaría conseguir en la ejecución la imposición de una multa por cada día que tarde la empresa en cumplir su obligación (art. 239 de la Ley de Procedimiento Laboral).

De lo conseguido pueden establecerse dos conclusiones: en primer lugar, hemos abierto una brecha muy importante para desbloquear el callejón sin salida de la vía administrativa; y, en segundo término, hemos ganado rápidez y efectividad y, por qué no, doscientas mil pesetas. Tal vez haya que empezar a olvidarse de la Inspección de Trabajo cuando no obtengamos respuesta y explorar la vía de los juzgados.

Santiago Busto López de Abechuco.

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